Escuela Primaria 71
AtrásLa Escuela Primaria 71, ubicada en el paraje rural de Tres Chorros, departamento de Ñorquín, en la provincia de Neuquén, representa una realidad compleja y dual que define a muchas instituciones educativas en el interior de Argentina. Por un lado, es un pilar comunitario con más de un siglo de historia, un símbolo de resistencia y la única garantía de acceso a la educación para los niños de la zona. Por otro, enfrenta una precaridad estructural tan severa que ha puesto en jaque su propia existencia, evidenciando una tensión constante entre el abandono institucional y el arraigo de su gente.
Un Legado Centenario de Pertenencia
Fundada en 1922, la historia de la Escuela 71 es un testimonio del esfuerzo colectivo. Sus inicios fueron posibles gracias a la donación del único galpón que poseía una vecina, Justa N. viuda de Quinteros, para que los niños de la zona tuvieran un lugar donde aprender. Este acto fundacional marcó el carácter de la institución: una escuela nacida del seno de la comunidad y sostenida por ella. En octubre de 2022, la celebración de su centenario congregó a familias, exalumnos y autoridades, en un evento que no solo conmemoró el paso del tiempo, sino que reafirmó el profundo vínculo afectivo y social que la escuela mantiene con el paraje.
El valor de este establecimiento trasciende lo puramente académico. En un entorno de ruralidad, donde las distancias son un factor determinante, la escuela funciona como un centro social y un punto de encuentro indispensable. Para su matrícula, que en años recientes ha sido extremadamente reducida —un informe de 2023 mencionaba apenas tres alumnos—, la institución ofrece una oportunidad educativa que de otro modo sería inaccesible. Esta baja cantidad de estudiantes, si bien podría ser vista como una debilidad desde una perspectiva administrativa, se traduce en una ventaja pedagógica significativa: la posibilidad de una enseñanza prácticamente personalizada, un lujo inalcanzable en los grandes colegios urbanos.
La Contradicción: Infraestructura en Crisis y Amenaza de Cierre
A pesar de su invaluable rol social e histórico, la realidad material de la Escuela 71 es alarmante. El edificio, con más de cien años de antigüedad, sufre un deterioro estructural crítico. En septiembre de 2023, el propio director de la institución, César Maliqueo, hizo pública una denuncia sobre el estado edilicio, describiendo un panorama desolador: profundas grietas que atraviesan paredes y pisos, desprendimiento de revoque exterior y el peligro latente que representaban árboles añosos en el predio. Su reclamo era claro y urgente: garantizar un espacio digno y seguro para estudiar y trabajar, un derecho básico para los tres alumnos que conformaban su comunidad educativa.
La situación escaló a un punto crítico a principios de 2025, cuando trascendió que el Consejo Provincial de Educación (CPE) había planteado directamente el cierre definitivo de la escuela. La solución propuesta por las autoridades no fue la construcción de un nuevo edificio —una necesidad evidente pero que no fue contemplada en el presupuesto—, sino la reubicación de los estudiantes en otras instituciones. Esta medida fue interpretada por las familias y la comunidad como una política de vaciamiento de la educación pública rural. La respuesta fue inmediata: se organizaron convocatorias y protestas para rechazar el cierre, demostrando una vez más que la comunidad no estaba dispuesta a renunciar a su escuela sin luchar.
El Desafío de la Continuidad Educativa
La lucha por la supervivencia de la Escuela 71 es, en esencia, una lucha por el futuro de sus estudiantes. La educación primaria es el cimiento sobre el cual se construye toda trayectoria académica posterior. Para los egresados de esta escuela, el paso a las secundarias ya representa un desafío monumental. Generalmente, implica un desarraigo, debiendo trasladarse a localidades más grandes como Chos Malal, lo que conlleva dificultades económicas, logísticas y emocionales tanto para los jóvenes como para sus familias. Cerrar su escuela primaria local no solo complicaría este paso, sino que podría anularlo por completo.
En este contexto, la existencia de la Escuela 71 es la primera puerta de acceso a un horizonte de posibilidades más amplio. Sin una base sólida y accesible en su propio entorno, la aspiración de continuar estudios en el nivel terciario o en las universidades se convierte en una utopía para los niños de parajes como Tres Chorros. La defensa de estos pequeños colegios rurales es fundamental para garantizar una mínima equidad educativa, asegurando que el origen geográfico no sea una condena que limite el desarrollo personal y profesional.
Análisis Final: Entre la Resiliencia y la Incertidumbre
La Escuela Primaria 71 de Tres Chorros encapsula una paradoja dolorosa. Por un lado, su valor es incalculable: es un motor de desarrollo local, un espacio de contención y un símbolo de identidad comunitaria que ha resistido un siglo. La dedicación de sus docentes y el compromiso de las familias son su mayor fortaleza. Por otro lado, sufre una fragilidad material extrema, producto de la desatención y la falta de inversión estatal, que la ha llevado al borde de la desaparición. Su futuro es incierto y pende de una decisión política: invertir en su reconstrucción, honrando su historia y su función, o ceder a una lógica presupuestaria que ignora el impacto devastador de su cierre en el tejido social de la región. La comunidad ya ha dejado clara su postura; resta saber si las instituciones estarán a la altura de ese compromiso.