Escuela Agricola Salesianos
AtrásUbicada en el paraje rural de Del Valle, partido de 25 de Mayo, la Escuela Agrícola Salesiana "Carlos M. Casares" se presenta como una opción educativa singular en la provincia de Buenos Aires. Lejos de los centros urbanos, esta institución no es uno de los colegios tradicionales; su propuesta se centra en una formación agrotécnica integral bajo la modalidad de internado, siguiendo un modelo pedagógico con casi un siglo de historia. Fundada en 1925 gracias a la donación de Concepción Unzué de Casares, la escuela nació con la misión de educar a los jóvenes del ámbito rural, un objetivo que mantiene hasta hoy.
Una Propuesta Educativa Basada en la Práctica y los Valores
El pilar fundamental de la Escuela Agrícola Salesianos es su enfoque de "aprender produciendo y producir enseñando". Esta filosofía se materializa en una estructura educativa que combina la currícula académica formal durante las mañanas con una inmersión práctica intensiva por las tardes. Los estudiantes no solo asisten a clases teóricas, sino que participan activamente en todos los procesos productivos de un establecimiento agropecuario a gran escala. La institución se asienta sobre un campo de más de 2600 hectáreas, lo que permite albergar una diversidad de sectores productivos.
La oferta práctica es extensa y abarca múltiples áreas, preparando a los alumnos para una amplia gama de desafíos laborales. Entre las actividades que realizan se encuentran:
- Industrias Lácteas: Participan en el tambo y en la elaboración de quesos y el reconocido dulce de leche "Don Bosco".
- Industrias Cárnicas: Involucramiento en la cría de ganado bovino y porcino (con un criadero de ciclo completo), así como en la producción de embutidos y fiambres.
- Producción Agrícola: Tareas relacionadas con cultivos extensivos, manejo de maquinaria, siembra y cosecha.
- Otras Áreas: La formación se complementa con sectores como apicultura, avicultura, panadería, vivero, huerta, carpintería y mecánica.
Esta inmersión directa no solo dota a los estudiantes de habilidades técnicas específicas, sino que también les inculca una fuerte ética de trabajo y responsabilidad. El título que obtienen es de Técnico en Producción Agropecuaria con orientación en Agroalimentos, una credencial que les brinda una sólida base tanto para la inserción laboral directa como para la continuación de estudios superiores.
El Sello Salesiano: Más Allá de lo Académico
La identidad de la escuela está profundamente marcada por el carisma de Don Bosco. La formación no se limita a lo técnico; busca el desarrollo integral de los jóvenes como "buenos cristianos y honestos ciudadanos". Este enfoque se traduce en un ambiente de contención y acompañamiento permanente. Testimonios de alumnos resaltan la importancia de los valores salesianos, el interés genuino por el bienestar de cada estudiante y la sensación de comunidad. La vida en el internado, de lunes a viernes, fomenta lazos de compañerismo, amistad y ayuda mutua, creando lo que muchos describen como una "gran familia".
La rutina diaria es estructurada, comenzando temprano y equilibrando clases, trabajo, estudio obligatorio, recreación y momentos de reflexión espiritual en la capilla. Este sistema busca cultivar la disciplina y la autonomía, preparando a los jóvenes para los desafíos de la vida adulta. Además, la institución se destaca por su compromiso social, manteniendo un sistema de becas que cubre al menos el 30% del alumnado, asegurando que la situación económica no sea un impedimento para acceder a su propuesta educativa.
Aspectos a Considerar: Los Desafíos del Modelo
Si bien la propuesta de la Escuela Agrícola Salesianos es robusta, existen factores importantes que las familias deben sopesar. El principal es su ubicación y la modalidad de internado. Situada a 25 kilómetros de la ruta más cercana por un camino de tierra, la accesibilidad puede ser un desafío. Para la mayoría de los alumnos, que provienen de localidades a distancias de hasta 200 kilómetros, el traslado diario es inviable, haciendo del sistema de residencia una necesidad absoluta.
Esta dependencia del internado ha mostrado ser un punto vulnerable, como se evidenció durante la pandemia cuando normativas provinciales pusieron en jaque temporalmente el funcionamiento de la residencia, afectando directamente la continuidad de las clases presenciales. La vida como pupilo, aunque formativa, requiere un período de adaptación significativo. Los estudiantes llegan con 12 años y egresan cerca de los 19, pasando una parte crucial de su adolescencia lejos de casa. Aunque muchos lo valoran positivamente, es una decisión que debe ser consensuada y comprendida tanto por los jóvenes como por sus familias.
Otro punto a evaluar es la especialización de la enseñanza. A diferencia de otros colegios de nivel medio, esta es una de las secundarias con una orientación agrotécnica muy marcada. Es una opción ideal para jóvenes con una vocación clara o un fuerte interés en el campo, pero podría no ser adecuada para quienes buscan una formación más generalista. La transición hacia universidades con carreras no relacionadas al agro es posible, pero la formación recibida está intrínsecamente ligada al sector agropecuario. Cabe destacar que la institución no ofrece programas de nivel terciaria, enfocándose exclusivamente en la educación secundaria técnica.
Balance Final
La Escuela Agrícola Salesiana de Del Valle representa una alternativa educativa sólida y de gran prestigio para quienes buscan una formación técnica en producción agropecuaria, imbuida en valores humanistas y cristianos. Su modelo de aprender haciendo es altamente efectivo y prepara a los egresados con una notable capacidad práctica y una madurez forjada en la convivencia y la responsabilidad. Los productos que elaboran, como sus dulces y quesos, son un testimonio tangible de la calidad de su enseñanza.
No obstante, la elección de este camino implica aceptar un estilo de vida particular, marcado por la distancia, el régimen de internado y una rutina estructurada. Es una institución que exige un compromiso tanto del alumno como de la familia. Para aquellos dispuestos a abrazar esta experiencia inmersiva, la escuela ofrece no solo una educación, sino un proyecto de vida que deja una huella profunda en la formación de cada uno de sus estudiantes.