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Instituto La Salette

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Agente Ceferino García 2295, C1416AZC Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Escuela Escuela secundaria

El Instituto La Salette, ubicado en Agente Ceferino García 2295 en el barrio de Villa Santa Rita, representa un capítulo cerrado en la historia educativa de la Ciudad de Buenos Aires. Fundado en 1961 bajo la iniciativa del sacerdote alemán R. P. Pablo Kösters y la congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia, este establecimiento funcionó durante más de seis décadas como un referente para la comunidad, hasta su abrupto y definitivo cierre en febrero de 2023, un hecho que generó una profunda conmoción entre familias, alumnos y personal docente.

Una Propuesta Educativa con Identidad Propia

Durante su existencia, el Instituto La Salette se caracterizó por ofrecer una formación integral que abarcaba desde el nivel inicial hasta el secundario, consolidándose como uno de los Colegios con mayor trayectoria en la zona. Su ideario, fundamentado en una cosmovisión católica, no solo se reflejaba en la catequesis o en la celebración de sacramentos como la Primera Comunión y la Confirmación, sino que también buscaba impregnar un sentido de comunidad y familia en todas sus actividades.

El punto más destacado de su oferta académica residía en su nivel medio. Las Secundarias del La Salette no se limitaban a una formación bachiller tradicional. La institución había desarrollado orientaciones técnicas de alta demanda, diseñadas para proporcionar a sus egresados herramientas concretas para su futuro laboral y académico. Los estudiantes podían optar por dos especialidades técnicas de gran relevancia:

  • Técnico en Electrónica: Una formación sólida en una disciplina clave para el desarrollo tecnológico.
  • Técnico en Computación: Orientada a la programación, el software y la gestión de sistemas informáticos.

Adicionalmente, ofrecía un Bachiller en Economía y Administración, perfilando a los alumnos para carreras de ciencias económicas y gestión empresarial. Esta triple oferta posicionaba al instituto como una plataforma robusta desde la cual sus egresados podían acceder con preparación tanto a Universidades públicas y privadas como a institutos de formación Terciaria, o bien insertarse directamente en el mercado laboral con una calificación técnica diferenciada.

La Comunidad y el Legado Positivo

Más allá de lo académico, antiguos alumnos y docentes recuerdan a La Salette por su fuerte sentido de pertenencia. Era una institución donde el trato personalizado era posible, y donde los equipos pastorales y de conducción jugaban un rol activo en la vida estudiantil. Actividades como convivencias, competencias de robótica y visitas a ferias universitarias eran habituales, demostrando un compromiso con la formación que trascendía las aulas. El colegio fomentaba un vínculo que perduraba en el tiempo, con exalumnos que a menudo volvían como docentes o inscribían a sus propios hijos, creando un ciclo de continuidad y confianza que se mantuvo por generaciones.

El Abrupto Final: Crónica de un Cierre Controvertido

El aspecto más negativo y definitorio de la historia reciente del Instituto La Salette es, sin duda, su cierre. En febrero de 2023, a tan solo veinte días del inicio del ciclo lectivo, las autoridades comunicaron a las familias que la institución no abriría sus puertas. La noticia fue un golpe devastador para una comunidad de aproximadamente 350 estudiantes y 50 trabajadores, que se encontraron sin previo aviso ante una situación de absoluta incertidumbre.

Los responsables legales del establecimiento adujeron razones económicas, afirmando que el colegio arrastraba pérdidas desde hacía siete años y que la baja matriculación para el ciclo 2023 hacía inviable su continuidad. Sin embargo, la gestión de la crisis fue ampliamente criticada por las familias afectadas. Muchos padres denunciaron haber recibido correos electrónicos de bienvenida al nuevo año escolar apenas unos días antes del anuncio del cierre, lo que fue percibido como un acto de mala fe. La falta de comunicación transparente y la premura de la decisión dejaron a cientos de niños y adolescentes sin vacante en otros Colegios de la zona, generando un caos logístico y un profundo daño emocional.

Las Consecuencias y las Dudas

El conflicto escaló rápidamente. Se señaló que la institución recibía un subsidio estatal cercano al 60%, lo que planteó interrogantes sobre la supervisión por parte de la Dirección General de Educación de Gestión Privada (DGEGP) del Gobierno de la Ciudad. Las familias y los sindicatos docentes exigieron una intervención que nunca se materializó en la reapertura del establecimiento. Entre los padres circuló con fuerza la sospecha de que detrás del cierre existían intereses inmobiliarios, una hipótesis recurrente en casos similares que afectan a edificios escolares en ubicaciones estratégicas de la ciudad.

En retrospectiva, el caso del Instituto La Salette es un reflejo de las dificultades que atraviesan muchas instituciones educativas privadas en un contexto de crisis económica prolongada. Si bien su propuesta educativa, especialmente en el nivel de las Secundarias técnicas, era valorada y pertinente para la preparación hacia la educación Terciaria y las Universidades, la gestión administrativa no logró garantizar su sostenibilidad. El legado de La Salette queda así dividido: por un lado, el recuerdo positivo de décadas de formación y comunidad; por otro, la herida de un cierre mal gestionado que dejó a su comunidad educativa desamparada y marcó un precedente preocupante para otros establecimientos en situación de vulnerabilidad.

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