Andacollo
AtrásEl Centro Provincial de Enseñanza Media (CPEM) N° 31, conocido simplemente como "Andacollo", representa una institución educativa fundamental en San Patricio del Chañar, provincia de Neuquén. Como principal centro público de educación secundaria de la localidad, es el destino natural para cientos de jóvenes que egresan de los colegios primarios de la zona, buscando una formación que les abra las puertas a futuras carreras en universidades o en institutos de formación terciaria.
Oferta Educativa y Rol Comunitario
El CPEM N° 31 se destaca por ofrecer una matrícula que supera los 670 estudiantes, distribuidos en tres turnos (mañana, tarde y vespertino), lo que demuestra su capacidad para adaptarse a las diversas necesidades de la comunidad. La institución imparte dos orientaciones principales: Bachiller con orientación en Ecología y Perito Mercantil. Esta dualidad en su propuesta académica es un punto a favor, ya que permite a los estudiantes elegir un camino enfocado tanto en las ciencias naturales y la conciencia ambiental —un tema relevante en una provincia con vastos recursos naturales— como en una formación contable y administrativa, que proporciona herramientas prácticas para la inserción laboral. Un blog asociado a la escuela detalla los programas y materias para ambas orientaciones, mostrando una estructura curricular definida.
Más allá de su currícula formal, la escuela ha demostrado ser un espacio para el desarrollo de la creatividad y el compromiso social. Proyectos como la creación de murales en el campo de deportes del pueblo, gestionados por la propia escuela en colaboración con el municipio, evidencian una conexión profunda con su entorno y fomentan el sentido de pertenencia en los alumnos. Estas iniciativas artísticas no solo embellecen el espacio público, sino que también constituyen una valiosa experiencia pedagógica.
El Talón de Aquiles: Una Lucha Constante por la Infraestructura
A pesar de sus fortalezas académicas y comunitarias, el CPEM N° 31 enfrenta un desafío crónico y severo que impacta directamente en la calidad de la experiencia educativa: sus problemas edilicios. Durante años, la comunidad educativa —compuesta por estudiantes, docentes y familias— ha protagonizado una lucha persistente para conseguir condiciones dignas de estudio. Los reclamos son recurrentes y se centran en cuestiones básicas pero críticas.
Uno de los problemas más graves y documentados es la deficiencia en el sistema de calefacción. En una región como la Patagonia, donde los inviernos son rigurosos, la falta de calefacción adecuada obliga a la suspensión frecuente de clases, generando una interrupción constante del ciclo lectivo. Los estudiantes han llegado a organizar protestas y cortes de ruta para visibilizar esta situación, argumentando que es imposible aprender en aulas heladas. Aunque las autoridades educativas han realizado intervenciones técnicas en las calderas del establecimiento, los problemas de funcionamiento parecen ser una constante.
A esto se suman fallas en la instalación eléctrica, con altibajos de tensión que afectan el funcionamiento de los equipos y la seguridad general del edificio. Estos problemas estructurales han sido objeto de promesas de solución por parte del gobierno provincial. En 2019, se anunció una obra de ampliación con una inversión significativa para construir nuevas aulas pedagógicas y de informática, atendiendo al crecimiento matricular impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta en la región. Más recientemente, en 2025, se informó sobre la finalización de estas obras de ampliación y refacción, que incluyeron la creación de una sala de profesores, un depósito de educación física y la renovación de sanitarios y el laboratorio.
Si bien estas obras representan un avance, la percepción de la comunidad educativa, reflejada en protestas posteriores, sugiere que los problemas de fondo persisten y que las soluciones no han sido integrales. La situación edilicia precaria no es exclusiva de esta escuela, sino que forma parte de un reclamo más amplio en San Patricio del Chañar, donde otras instituciones también enfrentan graves carencias.
¿Qué deben considerar los futuros alumnos y sus familias?
Para una familia que evalúa inscribir a sus hijos en el CPEM N° 31, la decisión implica sopesar una dualidad compleja. Por un lado, se encuentra una institución con una oferta académica sólida en sus orientaciones, un cuerpo docente comprometido y una comunidad estudiantil activa que lucha por sus derechos. Es una de las pocas, si no la única, opción de secundaria pública en la localidad, lo que la convierte en un pilar educativo insustituible para quienes aspiran a continuar estudios superiores en universidades o centros de formación terciaria.
Por otro lado, es innegable que el entorno de aprendizaje está lejos de ser el ideal. Los potenciales alumnos deben estar preparados para un cursado que puede verse interrumpido por problemas de infraestructura. La lucha por un edificio nuevo o por un mantenimiento integral es una constante que define la vida escolar. Sin embargo, esta misma adversidad parece haber forjado un fuerte espíritu de comunidad y resiliencia entre los estudiantes, quienes aprenden a organizarse y a defender el derecho a una educación de calidad.
En resumen
El CPEM N° 31 "Andacollo" es mucho más que un edificio con problemas; es el corazón de la educación media en San Patricio del Chañar. Su valor reside en su gente: los profesores que enseñan a pesar de las dificultades y los estudiantes que no solo asisten a clase, sino que también alzan la voz para exigir un futuro mejor. La institución cumple con su rol de preparar a los jóvenes para los desafíos académicos futuros, pero lo hace navegando en un mar de dificultades estructurales. La finalización de las obras de ampliación es un paso positivo, pero la comunidad educativa sigue atenta, esperando que este sea el comienzo de una solución definitiva y no solo un paliativo temporal para uno de los colegios más importantes de la región.